
Antes de empezar a divagar con ideas sobre el país que queremos, tenemos que ver el país que tenemos.
Lamentablemente en estos tiempos donde ya casi nada nos sorprende, si existe algo que sin dudas lo hace son los hechos delictivos, violentos, y hasta a veces trágicos protagonizados por menores. Que aunque a veces sea moneda corriente no se alejan de nuestro asombro. Eso sin contemplar a los “ejemplos” que a veces nos dejan los adultos.
Estos hechos dejan al descubierto una pronunciada crisis de valores, la falta de límites y de respeto en esta selva urbana, donde las normas a veces son solo escritos desconocidos o sin importancia. En la cual el otro sencillamente no existe, donde somos un yo constante.
El país que queremos no pide nada extravagante, solo un poco de respeto. Por mi, por vos, por tu familia, tus amigos. Si tan solo le diéramos mas importancia y rescatáramos esas buenas costumbres y enseñanzas que nos dejaron nuestros padres y abuelos todo seria mucho mejor. Sabemos que no podremos curar enfermos, erradicar la pobreza, crear escuelas, construir viviendas con el respeto.
Pero si podremos hacer de nuestro país un lugar mejor donde vivir. Respetando las reglas de juego impuestas. Y denunciando su incumplimiento.
Como conclusión, en este país donde priman los paisajes mas bellos, los suelos mas ricos, y que cuenta también con los recursos naturales indispensables para la vida, no requiere demasiado para ser un país de ensueño.
O Como diría Fito Páez.. “es solo una cuestión de actitud”.
Lamentablemente en estos tiempos donde ya casi nada nos sorprende, si existe algo que sin dudas lo hace son los hechos delictivos, violentos, y hasta a veces trágicos protagonizados por menores. Que aunque a veces sea moneda corriente no se alejan de nuestro asombro. Eso sin contemplar a los “ejemplos” que a veces nos dejan los adultos.
Estos hechos dejan al descubierto una pronunciada crisis de valores, la falta de límites y de respeto en esta selva urbana, donde las normas a veces son solo escritos desconocidos o sin importancia. En la cual el otro sencillamente no existe, donde somos un yo constante.
El país que queremos no pide nada extravagante, solo un poco de respeto. Por mi, por vos, por tu familia, tus amigos. Si tan solo le diéramos mas importancia y rescatáramos esas buenas costumbres y enseñanzas que nos dejaron nuestros padres y abuelos todo seria mucho mejor. Sabemos que no podremos curar enfermos, erradicar la pobreza, crear escuelas, construir viviendas con el respeto.
Pero si podremos hacer de nuestro país un lugar mejor donde vivir. Respetando las reglas de juego impuestas. Y denunciando su incumplimiento.
Como conclusión, en este país donde priman los paisajes mas bellos, los suelos mas ricos, y que cuenta también con los recursos naturales indispensables para la vida, no requiere demasiado para ser un país de ensueño.
O Como diría Fito Páez.. “es solo una cuestión de actitud”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario